Este artículo se basa en un preprint publicado en bioRxiv y no ha sido revisado por pares. Los hallazgos son preliminares y no deben utilizarse para orientar decisiones clínicas o de salud pública.
Un nuevo sublinaje del SARS-CoV-2 denominado BA.3.2.2 —un descendiente de Ómicron fuertemente mutado— está apareciendo de forma desproporcionada en niños en comparación con los adultos, según un preprint del grupo de inmunología de Yunlong Cao en la Universidad de Pekín. La vigilancia genómica revisada en el artículo muestra que BA.3.2.2 está significativamente sobrerrepresentado en las poblaciones pediátricas a nivel mundial, a diferencia de las variantes concurrentes XFG y NB.1.8.1, que circulan de manera más uniforme entre los grupos de edad.
El mecanismo parece tener su origen en la impronta inmunitaria (immune imprinting): la forma en que un primer encuentro con el SARS-CoV-2 condiciona todas las respuestas de anticuerpos posteriores. Los adultos que se infectaron con la cepa ancestral original de Wuhan o se vacunaron contra ella desarrollaron anticuerpos codificados por un segmento génico de la línea germinal llamado IGHV3-53/66. Estos anticuerpos ampliamente reactivos de forma cruzada reconocen una parte de la proteína spike de BA.3.2.2 que el virus aún no ha mutado para eliminar. Los niños nacidos después de 2021, en cambio, estuvieron expuestos primero a subvariantes de Ómicron —nunca a la cepa ancestral— y sus sistemas inmunitarios generaron en su lugar anticuerpos codificados por segmentos génicos diferentes (IGHV2-5 e IGHV5-51). Esos anticuerpos específicos de Ómicron neutralizan bien las cepas dominantes actuales, pero BA.3.2.2 parece haber evolucionado de un modo que los elude casi por completo, lo que da lugar a títulos neutralizantes notablemente más bajos frente a esta variante específica en los niños más pequeños.
Un preprint complementario de la Universidad de Columbia (Wu et al.) utilizó ensayos de neutralización con pseudovirus en 36 participantes que abarcaban adultos, niños en edad escolar (de 3 a 10 años) y lactantes y niños pequeños (de 6 a 28 meses), y confirmó de forma independiente títulos medios geométricos más bajos frente a BA.3.2.2 específicamente en ambas cohortes pediátricas, mientras que los títulos frente a NB.1.8.1 y XFG fueron comparables en todos los grupos de edad.
El artículo del laboratorio de Cao plantea la preocupación de que, si BA.3.2.2 mantiene la transmisión en niños, podría acumular nuevas mutaciones capaces de eludir también los anticuerpos IGHV3-53/66, lo que potencialmente permitiría una transmisión más amplia entre distintos grupos de edad. Los autores sostienen que los hallazgos podrían orientar la estrategia de dosis de refuerzo pediátricas. No se formula ninguna recomendación específica sobre refuerzos; se trata de hallazgos preliminares que requieren revisión por pares.
Fuente principal: Niu X. et al., “Lack of ancestral SARS-CoV-2 imprinting promotes BA.3.2.2 infection in children”, bioRxiv 2026. DOI: 10.64898/2026.06.05.730251. No revisado por pares.